El ratio de liquidez corriente —activo corriente dividido por pasivo corriente— es probablemente el indicador más citado en cualquier análisis financiero introductorio. Su lectura habitual es simple: un valor superior a 1 indicaría que la empresa cuenta con más activos líquidos que deudas de corto plazo. Sin embargo, esa lectura aislada puede llevar a conclusiones equivocadas.
Un ejemplo numérico
Supongamos una PyME textil ficticia, "Hilo Claro", con los siguientes datos de su balance de cierre:
| Activo corriente | $92.400.000 |
| Pasivo corriente | $80.300.000 |
| Ratio de liquidez corriente | 1,15 |
A primera vista, un ratio de 1,15 sugiere que la empresa puede cubrir sus deudas de corto plazo. Pero si dentro del activo corriente el 70% corresponde a bienes de cambio (inventario) de lenta rotación, la capacidad real de pago inmediato es mucho menor a lo que sugiere el número global.
La prueba ácida como complemento
Por eso se utiliza un segundo indicador, el ratio de prueba ácida (o liquidez seca), que excluye los bienes de cambio del activo corriente:
Prueba ácida = (Activo corriente − Bienes de cambio) / Pasivo corriente
Si en el caso de Hilo Claro los bienes de cambio representan $64.680.000, la prueba ácida arroja: ($92.400.000 − $64.680.000) / $80.300.000 = 0,35. Ese resultado muestra una capacidad de pago inmediato considerablemente más ajustada que la que sugería el ratio de liquidez corriente por sí solo.
Qué otros factores considerar
- Composición del pasivo corriente: no es lo mismo una deuda comercial renovable que una cuota de préstamo con vencimiento fijo.
- Estacionalidad del sector: los rubros textiles suelen acumular inventario antes de temporada alta, lo que puede inflar temporalmente el ratio.
- Comparación histórica: un ratio de 1,15 solo cobra sentido si se compara contra los cierres anteriores de la misma empresa.
Conclusión
El ratio de liquidez corriente es un punto de partida útil, no una conclusión. Antes de emitir un juicio sobre la salud financiera de una PyME conviene revisar la composición del activo corriente, calcular la prueba ácida y contrastar el resultado contra períodos anteriores de la misma organización, tal como se explica en Ratios Financieros.